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21 de marzo de 2017

LA AVIACIÓN MILITAR ESPAÑOLA ESTRENA SUS ALAS EN MARRUECOS

                                                                                Mercedes Pordomingo Esteban. Alférez RV

El Protectorado español en Marruecos fue el escenario colonial donde la aeronáutica castrense española  vivió sus primeras acciones de combate y comenzó una andadura que siguieron con atención las potencias europeas del momento.

El teatro de operaciones norteafricano presentaba grandes dificultades para la ocupación efectiva del territorio: una complicada orografía, la dispersión de la población, la belicosidad de las tribus que hacían un uso constante de la guerra de guerrillas e incluso el boicot más o menos patente de los franceses a la “causa” española fueron trabas estratégicas para la victoria española.
  
Sin embargo a este panorama, donde la imagen del Ejército del momento oscilaba entre la ineficacia militar- lastrada por la hipertrofia de oficiales y el escaso número de soldados con su injusto sistema de reclutamiento- y la escasez armamentística, hay que reivindicar la importancia de algunas novedades, entre las que destaca el uso de la aviación militar.
   
La Aviación militar española nacía en Madrid, en el aeródromo de Cuatro Vientos en 1911 y entraba en acción en Marruecos dos años más tarde, en 1913. A partir de este año y con una rápida adaptación (los primeros usos “ofensivos” de aviones los realizaron los pilotos españoles con el lanzamiento manual de bombas) la aviación entró en la Campaña de Marruecos.

La primera escuadrilla estaba formada por dos Nieuport IV M, tres Lohner B-I Pfeilflieger y tres Maurice Farman MF-7. En total ocho aparatos que, desmontados, fueron trasladados en camiones desde Cuatro Vientos al puerto de Algeciras, donde embarcaron con destino a Tetuán. La expedición iba al mando del capitán Kindelán. Los aparatos fueron montados y equipados rápidamente en Sania Ramel, en las proximidades de Tetuán (aeródromo de Río Martín). El primero en salir en vuelo fue el Nieuport IV M nº5, el 2 de noviembre de 1913 tripulado por el teniente Alonso y el alférez de navío Sagasta.

El 7 de noviembre sobre Ben Karrich un Lohner B-I tripulado por Barrón y Cifuentes que lanzaron el primer bombardeo de la historia con proyectiles específicamente aéreos (los italianos lo habían hecho antes en Eritrea, pero con proyectiles de artillería).
 
  Capitanes Barrón, como piloto, y Cifuentes, como observador, a bordo del Lohner durante el primer bombardeo aéreo de la historia de la aviación.

El 13 de noviembre el Farman tripulado por Barreiro y Ríos que efectuaba un vuelo de reconocimiento, fue tiroteado por los rifeños hiriendo gravemente a los dos pilotos. Su acción y la primera sangre derramada en combate por la Aviación española se vieron recompensadas por la Laureada.

Ya en 1914 se empezó a actuar desde Zeluán, y el General Goded, curtido africanista hace este compendio de las misiones de la aviación española en Marruecos:
  

“Su empleo en Marruecos es de extraordinaria eficacia, de infinita variedad y de enorme efecto moral. (…) En la información y en la exploración, en los bombardeos de castigo, en el combate para combatir la artillería enemiga,… en los momentos difíciles abasteciendo posiciones o columnas, en todas las ocasiones y momentos el avión es el elemento indispensable para la guerra de Marruecos, su vuelo majestuoso despierta la confianza en nuestro soldado, que se siente defendido y apoyado desde el aire, y el aviador, dueño del espacio, es mirado con cariño y hasta admiración por sus compañeros de tierra.”  

El reconocimiento del teatro de operaciones, la toma de fotografías aéreas para el diseño de planos topográficos del terreno, los bombardeos estratégicos sobre posiciones enemigas con fines de desmoralización o de inhabilitación de defensas –especialmente en la Guerra del Rif- el bombardeo táctico cubriendo a las tropas en las retiradas, la guerra psicológica con propaganda, el abastecimiento de las posiciones sitiadas por el enemigo, a través del envío de barras de hielo (abastecimiento de agua) y de latas de conserva, y la función de correo con las posiciones avanzadas y con la Península, fueron las principales tareas desempeñadas por la aviación militar española en la Campaña militar de Marruecos.
En estos años se mantuvieron escuadrillas en Marruecos operando siempre que era necesario. Se creó el aeródromo de Arcila (Larache) y el de Zeluán (Melilla) y se fueron aumentando paulatinamente los medios aéreos, los tripulantes, y la intensidad de las operaciones.



Formación de biplazas Breguet 14. Los primeros ejemplares de este avión fueron adquiridos en 1919 de excedentes franceses de la I GM y en octubre de ese año se destinaron a la base de Tetuán



En la década de los 20, la fuerza aérea española llegó a contar con 300 aparatos, contando tanto los de la Aeronáutica Militar como los de la Naval.
En la primavera de 1921, el caudillo rifeño y antiguo funcionario de la administración española, Mohamed Abd-El-Krim, logró poner en pie de guerra a algunas de las cabilas más belicosas de la zona española del protectorado. Fue durante esta campaña cuando se produjo la primera intervención en combate de la recién creada fuerza aérea española, que acompañó su bautismo de fuego con la puesta en práctica de alguna de las más novedosas tácticas de guerra aérea: el vuelo a la española.
El momento de máxima tensión de este conflicto se produjo en el mes de julio de 1921, cuando los rifeños de Abd-El-Krim frenaron el avance terrestre del general  Silvestre hacia Alhucemas y tomaron sucesivamente las posiciones de Abarrán, Igueriben y Annual, dando lugar al llamado Desastre de Annual. Sus terribles relatos encontraron amplio eco en toda la prensa nacional e internacional, dando lugar a  la caída del gobierno y a  la formación de un nuevo gabinete al frente de  Antonio Maura. Su primera medida fue aprobar un crédito extraordinario para la compra de aviones que junto a su adquisición mediante una colecta popular realizada en las diferentes provincias y ciudades de España, proporcionaron al Protectorado los primeros aparatos De Havilland DH-4, DH-9 y DH-9A procedentes de los stocks británicos de la Primera Guerra Mundial. Estos aviones, en cuyos fuselajes figuraba el nombre de la ciudad o provincia que había costeado su adquisición, estaban muy fogueados y sus prestaciones fueron muy apreciadas por las tripulaciones españolas.

En la foto el aparato “Archipielago Canarias” financiado por esa región española
Fue en ese angustioso contexto donde nació el "vuelo a la española", bautizado así por el periodista francés Maurillac. Las tripulaciones aéreas comprendieron que había que volar a pocos metros del suelo para poder "colocar" el aprovisionamiento en la posición. Mientras tanto, el resto de la patrulla bombardeaba y ametrallaba al enemigo que cercaba a los sitiados. Esta táctica exponía al avión y a sus tripulantes al fuego rifeño realizado desde todos los ángulos de tiro posibles (incluso desde arriba), provocando numerosas bajas humanas y derribos de aparatos.  Los aviadores eran conscientes de ello, pero también comprendían la situación de sus compañeros sitiados y no dudaron a la hora de realizar ataques a baja cota donde los aviones de la escuadrilla, formando una "cadena", ametrallaban y bombardeaban sucesivamente los nidos de ametralladoras o puntos fuertes de los sitiadores.

Cuando el 27 de agosto de 1922, el comandante Alfredo Kindelán fue nombrado Jefe de las Fuerzas Aéreas de Marruecos, por razones de efectividad, limitó las acciones de apoyo a baja cota a aquellas posiciones cuya situación fuera extremadamente grave. Aunque se reconocía el beneficioso efecto que sobre la moral de la tropa tenía este tipo de misión, también se era consciente de que los recursos no eran cuantiosos y la campaña aún sería muy larga.

Ante la falta de aeródromos en la zona oriental del Protectorado, se tuvo que habilitar como campo de vuelo el hipódromo melillense, donde días después aterrizaron los capitanes Luis Manzaneque y José Carrillo Durán, a los mandos de un Bristol Tourer. 

En los aeródromos africanos se forjó el carácter de la aviación española, caracterizados por los arriesgados vuelos a baja altura que fueron denominados “a la española” 
El apoyo aéreo a la zona oriental del Protectorado se completaría en 1922 con la creación de la base de hidros de El Atalayón, en la zona de la Mar Chica, próxima a la ciudad de Melill. Desde allí, los hidros Macchi M-18, Savoia S-16 bis y, posteriormente, los Dornier Wal, apoyarían el avance del Ejército.
La Aeronáutica Naval, creada en 1917, recibió así mismo su bautismo de fuego a lo largo del lustro de guerra. En una de sus primeras acciones, el portaaeronaves Dédalo, bajo el mando del capitán de corbeta Pedro María Cardona y Prieto, acudió con su dotación de un dirigible SCA e hidros Macchi M-18 y Savoia S-13 y S-16 a la zona de Alhucemas, con el fin de aliviar la situación de los peñones costeros sometidos al hostigamiento rifeño. Maniobrando independientemente por la costa, el dirigible de la Marina tuvo ocasión de ser el primer aerostato del Ejército español en bombardear Marruecos (acción de Sidi Dris). 
La aviación militar española en Marruecos contó con hidroaviones de origen italiano Savoia S-16, que operaron desde la base El Atalayón.


La agitación social y política en España empezó a adquirir tintes dramáticos cuando se produjo el golpe de estado en septiembre de 1923 en el que, con el placet de Alfonso XIII, el general Miguel Primo de Rivera instauró la Dictadura. Una de sus primeras medidas fue intentar acabar con el problema marroquí mediante el abandono del territorio y frenar la sangría en el Rif.
El plan del gobierno incluía la reubicación de las tropas, que se encontraban en posiciones dispersas, en una línea fortificada entre Tetuán y Zauen. El abandono de las posiciones se hizo bajo cobertura de la Aviación, que perdió a buenos pilotos y observadores.

Sin embargo, el repliegue español constituyó el acicate para que Abd-el-Krim lanzara, en abril de 1925, una ofensiva simultánea contra los españoles y el Protectorado francés. El ataque causó tantas bajas y quebraderos de cabeza a Francia, que motivaron la realización en junio de ese año de unas conversaciones hispano-galas, que fructificaron en el Tratado de Madrid, en el que se coordinaban los esfuerzos militares para acabar definitivamente con Abd-el-Krim, mediante una acción combinada de los medios aéreos, terrestres y navales, que culminaría en el desembarco de Alhucemas, el 8 de septiembre de 1925. 

Los españoles sabían que esta bahía era la llave del Rif y el enclave central de los Beni-Urriaguel, la cabila de Abd-el-Krim. A pocos kilómetros de Alhucemas se encontraba Axdir, centro neurálgico de la rebelión.
Este  desembarco fue una compleja operación anfibia que tenía como objetivo pacificar definitivamente el protectorado Español de Marruecos, y en ella  la Aeronáutica tanto Naval como Militar tuvieron como objetivo batir las posiciones enemigas y evitar cualquier maniobra defensiva que el enemigo hubiera podido desarrollar. 
Durante el Desembarco de Alhucemas entró en combate la Escuadrilla de Aeronáutica Naval de Macchis bajo el mando del teniente de navío Francisco Andrade, embarcado en el Dédalo, que desarrolló una intensa acción ofensiva y contribuyó de manera significativa al éxito de la operación. Fue el primer desembarco aeronaval de la historia contra una costa hostil y artillada, y sirvió de modelo al posterior desembarco aliado en las playas de Normandía.

El portaaeronaves Dédalo

El día 2 de octubre de 1925, las columnas del general Sanjurjo tomaron Axdir. El 27 de mayo de 1926, un hidro tripulado por José Gomá Orduña y Antonio Sanz Gracia, bombardea la alcazaba de Sennada, cerca del Protectorado galo, lo que obliga a Abd-el-Krim a entregarse a los franceses, por temor a las represalias de España. 

Después de la rendición del caudillo rifeño, a finales de 1927, tan sólo quedaban núcleos rebeldes en los macizos montañosos de Yebel Alam y Yebel Hessana, donde la aviación volvió a prestar apoyo al ejército con los ya más modernos Breguet XIX.

Fue por tanto la Campaña de Marruecos donde la Aviación Militar actúa por primera vez en la Historia como arma aérea, ejerciendo su acción de manera regular, coordinada y de conjunto.


La recién creada Aviación militar española recibe su bautismo de fuego en Marruecos y es allí donde escribe sus primeras páginas gloriosas, por las que en abril de 1923 se impone la Medalla Militar a la Bandera de la Aviación, como reconocimiento a la extraordinaria labor ejecutada por los aviadores en Marruecos. Esta ceremonia tuvo lugar en Sevilla durante el acto de inauguración de la base aérea de Tablada, desde entones entrañablemente unida a la Historia de la Aviación Española.
 









25 de febrero de 2015

TETUÁN, UN PUNTAL EN LOS CIMIENTOS DEL PROTECTORADO




En 1912 España que había conseguido el derecho legal de ejercer su protectorado en Marruecos se preparaba para su ocupación y gobierno efectivos.


Con objeto de cumplir los compromisos adquiridos en el convenio, los gobiernos españoles tuvieron que organizar en la zona un entramado político-administrativo de carácter dual que incluyera una renovada administración marroquí –el Majzén jalifiano- y otra española –la Alta Comisaría- que auxiliara e interviniera a las autoridades marroquíes. A grandes rasgos, la acción española era dirigida por un alto comisario, la máxima autoridad en la zona, que estaba asistido por diversas delegaciones encargadas de concretar las políticas sectoriales. Por su parte, la Administración marroquí se estructuraba en torno a un jalifa que gobernaba y administraba por medio de dahíres, y que estaba asistido por el Majzén central, constituido por el gran visiriato y varios ministerios jalifianos


El 27 de febrero de 1913, mediante un Real decreto se establecía la organización del Protectorado, según el cual la Zona debia " quedar dividida como tradicionalmento lo está, en unidades administrativas constituidas por las tribus y por las ciudades con su radio especial de jurisdicción".


Asi pues, las autoridades españolas establecieron la cabila como la célula político-administrativa básica en el ámbito territorial. Cada una de ellas estaría gobernada por un caíd, representante del Majzén nombrado por el jalifa, que ejercería los poderes delegados por éste y que estaría convenientementecontrolado por el interventor. Con la implantción de este sistema, las autoridades españolas intentaban dotarse de un modelo administrativo lo más homogéneo posible que facilitara la clasificación y el control de la sociedad y el dominio del territorio.


El primer Alto Comisario de Marruecos fue el antiguo Comandante de la guarnición de Ceuta, General Felipe Alfau, militar de probado juicio, que había servido en Marruecos durante muchos años


Correspondiendo a las peticiones de los habitantes de Tetuán, incordiados constantemente por el Raisuni, a comiezos de 1913, Alfau marchó desde Ceuta hacia el sur. La estrategia del general, con su avance gradual y bien preparado, hizo que apenas encontraran resistencia , y el 19 de febrero del mismo año, el ejército español entraba en Tetuán.



El Feddán o Plaza de España tal como estaba cuando el General Alfau entró en Tetuán.
En el centro se aprecia la cúpula de la misión franciscana aneja al Consulado de España que se convirtió en Alta Comisaria durante el Protectorado.


El nuevo jalifa, seleccionado por los españoles y debidamente nombrado por el sultán fue Mulay el-Mehdí, que se instaló en 1913 en la ciudad designada como capital del Protectorado,Tetuán. A pesar de su designación la oposición a la ocupación española fue creciente.



El General Alfau, el Coronel Silvestre, el bajá y el consul de España en Larache .
Foto tomada en 1913
  




El propósito de Alfau, a semejanza de la política del mariscal francés Lyautey en el protectorado francés, era una política de penetración pacífica, ganándose la voluntad de las tribus. Sin embargo , esto no fue posible, El Raisuni se preparaba para la guerra y las agresiones y los pequeños incidentes menudearon, de modo que los españoles solo dominaban el terreno que pisaban.



Durante todo el verano de 1913 se produjeron ataques, ante los cuales el Gobierno pidió a Alfau que se mantuviera en actitud defensiva. No obstante, este efectuó varias acciones punitivas con buenos resultados en las que destacaron las Fuerzas Regulares Indígenas.


A efectos administrativos el Protectorado se había dividido en tres Comandancias, la de Ceuta, Melilla y Larache y a cada Comandante General se le otorgó autonomia local excepto en lo concerniente a política general. Y como la situación se enrevesaba mas, las fricciones del Alto Comisionado con el Comandante general de Ceuta, obligaron al digno Alfau a presentar la dimisión ante el Gobierno.


Su sustituto fue el teniente general Marina, veterano de la campaña de 1909 y amplio conocedor del problema marroquí, que si bien no acababa de comenzar, se instalaría para quedarse en aquellas áridas tierras de nuestro recién estrenado Protectorado.


http://www.lavanguardia.com/magazine/20131115/54394059746/historia-reportaje-magazine-17-noviembre-2013-marruecos.html
  












26 de enero de 2015

EL PROTECTORADO ESPAÑOL, ENTRE EL HUESO DEL YEBALA Y LA ESPINA DEL RIF.

El 30 de marzo de 1912, bajo una fuerte presión por parte de los franceses, el sultán Hafiz estampaba su firma sobre el Tratado de Fez, con lo que rubricaba el fin de la independencia de su país y concedia a Francia el protectorado legal sobre Marruecos. El distinguido administrador colonial Hubert Lyautey, fue nombrado primer Residente General en abril de 1912.

El 17 de julio de 1912, Mulay Hafiz, abdicó el trono de Marruecos en favor de su hermano Yusuf. Y en noviembre, Francia firmaba en Madrid una entente con España, quedando publicamente definidas sus respectivas esferas de autoridad en el país marroquí.

El embajador de Francia en España firmando el acuerdo francoespañol el 27-11-1912


El nuevo protectorado español iba a ser modelado según el francés. Se garantizaba la conservación de la autoridad civil y religiosa del sultán sobre la población marroquí de la zona española, pero la Administración iba a delegarse en un jalifa , quién sería el representante del sultán en el Marruecos español.

El Tratado de Madrid no se cerró sin agrios altercados entre las respectivas delegaciones. Al final, tal como lo explica el historiador Azpeitua "el rico bocado de Taza, los fértiles campos de Werga y las riquezas de las llanuras del Garb, se fueron perdiendo en sucesivos tratados y España se quedó con el hueso del Yebala y la espina del Rif".

Límites geográficos del Protectorado español

El tratado francoespañol de noviembre de 1912 había dado a España el dominio sobre un rectángulo dentado de tierra que se extendía desde el Oceáno Atlántico, al oeste, hasta el rio Muluya lindante con la frontera argelina, al este, y desde el Mar mediterráneo, al norte, hasta una línea irregular situada a unos cuarenta kms al norte del rio Werga, por el sur.

El terreno estaba compuesto,en su mayor parte, de montes abruptos que se erguían desde el litoral mediterráneo para ir decreciendo en una serie de valles hacia el sur. La aridez del país es extrema, si bien en medio de las rocosas cañadas corretean algunos riachuelos. El clima oscila entre extremos rigurosos: el verano es una estación de calor sofocante, sin apenas ninguna precipitación y el invierno, en cambio, es la época de las lluvis y temperaturas heladas.

En l912 la población indígena se estimaba en 760.000 habitantes, en su inmensa mayoria beréberes, organizados en tribus(cabilas). Los cinco territorios en que dividieron el Protectorado los españoles son :el Yebala, el de Lucus,  el Gómara, el Rif y el Kert, poblados en total por 66 cabilas.

Entre todas las tribus las del Rif han sido siempre las más fuertes y, entre los rifeños, los Beni Urriagel, los más numerosos y belicosos.De ellos se han dicho "son la gente más intratable de la tierra" y como decía David Hart, el rifeño sabe que su tierra es pobre e improductiva, pero no quiere que nadie más la posea".

Organización territorial del protectorado

Aunque superados en número o vencidos temporalmente, los beréberes del Rif no habían sido nunca sometidos antes de la época del Protectorado español. En general los rifeños son espartanos, pobres, sobrios, austeros, rápidos de reflejos y tremendamente duros y orgullosos de su invertebrada independencia. Un proverbio norteafricano afirma que el tunecino es una mujer, el argelino un hombre y el marroquí un león". Se podría añadir que el beréber marroquí es un león de ferocidad singular. He aquí la gente con quin España y, más tarde, Francia, tuvieron que tratar, sin duda, un enemigo formidable. 

                                                                            

22 de enero de 2015

SILVESTRE Y EL RAISUNI, UN BINOMIO CONTROVERTIDO EN LOS ALBORES DEL PROTECTORADO

Durante el periodo posterior a 1909 en la zona occidental del Norte de África ocurrieron algunos hechos significativos a nivel político y diplomático.

Los acuerdos de Algeciras de 1906 habían dejado el problema marroquí en unas competencias ambiguas entre los gobiernos de España, Francia y Marruecos.

Los franceses aprovecharon con astucia la inestabilidad reinante en el imperio de Marruecos y la tibieza española para intervenir cada vez más activamente en la política marroquí, llegando a tomar la ciudad de Fez el 20 de mayo de 1911. Esa circunstancia y las noticias alarmantes sobre movimientos de las tropas coloniales francesas entorno a Alcazarquivir, impulsaron al gobierno de Canalejas a intervenir militarmente en la zona.

El 8 de junio llegaron a Larache tras compañías de infantes de marina al mando del teniente coronel Dueñas, y el crucero Cataluña, que al día siguiente junto a dos secciones del tabor de Larache,


Policia indígena del Tabo rde Larache
al mando del capitán Ovilo y Castelo, emprendieron una dificultosa marcha hacia Alcazarquivir ocupando la ciudad el día 10, sin una sola baja.

Al conocerse la ocupación de las dos ciudades por parte de los españoles tanto el gobierno francés como el Sultán protestaron airadamente.España, notificó a todas las potencias signatarias del Acta de Algeciras que había desembarcado tropas en la costa atlántica de Marruecos. Aquel anuncio desencadenó una tormentosa reacción en Francia y España replicó que la creciente anarquía en la zona le había obligado a actuar rápidamente.

Alemania escaldada por su fracaso en la Conferencia de Algeciras, y viendo el cariz que tomaban los acontecimientos soliviantó al gobierno germano que el 1 de julio ancló el cañonero Panther en el puerto de Agadir, con el pretexto de salvaguardar los intereses de los súbditos alemanes. Al tiempo que el gobierno del Kaiser reclamaba sus derechos como franceses y españoles. Pero Alemania se topó con la oposición tajante de Inglaterra.


El golpe de efecto de Alemania

Tras largas negociaciones, la crisis se cerró el 4 de Noviembre mediante un acuerdo por el que el pais germano dejaba libertad de acción a Francia en Marruecos a cambio de concesiones en el Congo.  El gobierno español que se enteró de este acuerdo dos días después, no se adhirió a él y comenzaron entonces unas laboriosas negociaciones que desembocaron en tratado hispano-francés del 14 de noviembre de 1912, en el que se delimitaban definitivamente los límites del Protectorado.

Volviendo sobre nuestros pasos nos situamos en Alcazarquivir, recien tomada por las fuerzas españolas. La situación en este sector Larache-Alcazarquivir  era muy inestable, y a todas luces era indispensable colocar al frente a un hombre fuerte, que diese la talla y con probada experiencia en asuntos marroquies, y la elección cayó sobre el teniente coronel Silvestre, destacado militar procedente del Arma de Caballería, que desembarcó del acorazado España, procedente de Casablanca; desde este mismo momento Silvestre estableció contacto con el jerife Sidi Mohamed Raisuni, Bajá de Arcila, todo un personaje que disputaba el poder al propio Sultán,cuya autoridad en si misma estaba muy debilitada, y que colaboró con el militar español en beneficio de sus propios intereses, que pasaban por empujar fuera a Francia, contra quien el Raisuni sentía verdadera adversión.

Manuel Fernández Silvestre
El Raisuni



Sobre este binomio planearon encuentros y desencuentros. Dos fuertes personalidades, con proyectos diferentes, que en ocasiones se daban una mano a sabiendas que con la otra podían recibir un golpe.


En principio las relaciones con el Bajá de Arcila atravesaron un periodo inmejorable. A principios de 1912, Silvestre fue ascendido a coronel y comenzó a darse cuenta que el Raisuni era la verdadera autoridad en el Yebala,y teniendo en cuenta que el establecimiento del Protectorado español estaba en marcha, recomendó a sus superiores la elección del jerife como primer jalifa de la zona española.Pero a pesar de aquella recomendación, que repitió en agosto, los sentimientos de Silvestre hacia el Raisuni eran imprecisos, ya que el despotismo y el abuso de poder del que hacia gala le exasperaban. No tardó en presentarse la ocasión de enfrentarse. Harto de los abusivos impuestos que el jerife recaudaba en las cabilas bajo su control y que daban lugar a fricciones y enfrentamientos entre los indigenas, Silvestre al mando de un destacamento de sus tropas, hizo fuego sobre alguno de los recaudadores de aquel; el fuego cruzado produjo bajas en los dos bandos.

El Raisuni contrariado, acudió a quejarse al representante del gobierno español en Tánger, el cónsul Zugarti, que reprendió a Silvestre y ordenó la colaboración con el Bajá. La pugna entre los dos personajes llevó a tensiones que tuvo que frenar la diplomacia, hasta que la cuerda se rompió y el Raisuni se declaró en rebeldía y marchó con sus tropas a su feudo de Tazarut, en el corazón de las montañas de Beni Aros.

Antes de su partida Raisuni explicó de esta manera su posición a Silvestre: " Tú y yo formamos la tempestad. Tú eres el viento furioso; yo, el mar en calma. Tú llegas y soplas violentamente. Yo me alboroto y empiezo a escupir montañas de espuma. Ya tenemos la gran tormenta. Pero, entre tú y yo hay una diferencia. Yo, como el mar, nunca abandono mi lugar, mientras que tú, como el viento, no estás nunca en el tuyo." 

El tiempo nos mostró que los vientos no fueron favorables para ninguno de los dos.

                             


 
Así empezó a tomar forma el Protectorado español a fines de 1912, en una atmósfera de acuerdos llenos de incertidumbre.


15 de octubre de 2014

EL KERT, UN RIO EN EL CAMINO DEL RIF


Tras la campaña de 1909, la situación política de la región del Rif presentaba un mejor cariz, especialmente en las inmediaciones de Melilla. Las sumisiones de los jefes y caides de las cabilas circundantes a la plaza continuaron produciéndose, entre ellas  la del jefe de la cabila de Beni Sicar, Abd el Kader, moro prestigioso que había luchado contra las tropas españolas en Taxdirt y que en enero de 1910 hizo acto de sumisión ante el general Marina.

La actividad militar quedó reducida a frecuentes recorridos por la zona dominada para transmitir sensación de autoridad y seguridad en las cabilas sometidas y a la ocupación de nuevos puestos de defensa para la mejora de las comunicaciones entre las posiciones avanzadas. Se realizaron así mismo, levantamiento de planos y croquis para un mejor conocimiento del terreno, cuya ignorancia fue la causa del desastre del Barranco del Lobo.

Paralelamente se otorgó un nuevo status de carácter militar a la plaza de Melilla convirtiéndola en Capitanía General y asignándola una dotación permanente.

Por su parte, el general Marina intentó favorecer el comercio entre la plaza y sus  alrededores, a fin de estrechar los lazos con la población indígena. Esta misma política la aplicó en aquellas plazas de soberanía españolas situadas en la bahía de Alhucemas (Peñón de Vélez y Peñón de Alhucemas), en su relación con las cabilas cercanas (Beni Urriagel y Bocoya)

Los logros de esta política conciliadora culminaron con la visita de Alfonso XIII a Melilla, realizada en enero de 1911, a la que el monarca acudió acompañado de los miembros más representativos de su gobierno. El rey visitó, en medio del entusiasmo popular, los distintos rincones de la ciudad y los lugares en que habían tenido lugar los principales acontecimientos de la campaña de 1909, recibiendo presentes de varios cadíes y jefes de cabilas. El viaje del rey, por otra parte, venía a demostrar a los ojos del país, el interés del monarca y su Gobierno  por las cuestiones marroquíes, a la vez que suponía consiguientemente un llamamiento a la opinión nacional a favor de la empresa africana. El 14 de enero de 1911,Alfonso XIII embarcó de nuevo hacia la Península expresando sus mejores deseos para la paz y el progreso de la zona de influencia española.

Sin embargo, la realidad venía a ser más inquietante que los deseos del monarca. Las tribus del Rif, habituadas a no reconocer ninguna presencia extranjera, aumentaron sus agresiones sobre las posiciones avanzadas españolas, a la vez que incitaban a la rebelión a las cabilas situadas tras ellas. En este contexto aparece la figura de el Mizzián, un caudillo que reafirmó los lazos y la unión entre las cabilas, pregonero incansable de la jihad contra el invasor y que reunió a un verdadero ejército que lanzaban expediciones armadas (harkas) contra los españoles, haciendo más peligrosa la situación.

                                                             
Mohamed Amizian "El Mizzian"
                      

A su vez los españoles desarrollaban una intensa campaña política entre los notables rifeños, comprando lealtades y tejiendo las alianzas suficientes que les permitieran en un futuro imponer su influencia en el territorio.

El alcance de la acción política entre las cabilas limítrofes a las posiciones avanzadas españolas se veía constantemente reducido por la acción de las harkas rifeñas, que creaban un estado de inseguridad constante en los límites del avance español.

 A lo largo de 1911 los paseos militares de las tropas se habían extendido hasta ocupar posiciones bastante alejadas de Melilla, como el Zaio (cerca del límite con la zona francesa, en la cabila de Ulad Setut), Ras Medua, Tauriat Zag (posiciones envolventes a lotro lado del Gurugú. en dirección al río Kert) o Segangán (cerca de las minas de Beni Bu Ifrur).

 Los motivos de dichas ocupaciones se debían sobre todo a las peticiones de protección de las cabilas amenazadas por las incursiones rebeldes, aunque algunas de ellas tenian por objeto pacificar el territorio cercano a las minas para facilitar su explotación o, simplemente, expandir la autoridad militar española a lo largo de la zona de influencia (especialmente la posición del Zaio, ocupada para “marcar” la frontera española ante la zona francesa).


Tauriat-Zag

Tauriat-Zag


En el límite de esas posiciones avanzadas se desarrollarían los sucesos que darían lugar a la campaña de 1911-1912, conocida como la campaña del Kert.

En agosto de 1911 una Comisión Geográfica del Estado Mayor del Ejército levantaba planos en la zona próxima al río Kert, en el mismo extremo de las posiciones avanzadas españolas en la cabila de Beni Sidel. Allí fueron objeto de una agresión en la que murieron 4 soldados, viéndose obligada la restante-fuerza a replegarse sobre la posición de Tauriat Zag. Desde esa posición y desde otras vecinas se inició una operación de castigo que llevó a las tropas españolas hasta el río Kert a finales del mes de agosto.

La estabilización de posiciones en ambas orillas del río y la impetuosidad creciente de las harkas enemigas, pertenecientes en su mayoría a las cabilas más cercanas al Rif, convencieron al general García Aldave, sustituto del general Marina, de la necesidad de solicitar al Gobierno de la Nación el envío de nuevas tropas. Accedió a ello el Gobierno Canalejas, afrontando de nuevo la impopularidad que su decisión causó en ciertos sectores de la opinión pública La huelga general revolucionaria convocada con motivo de los nuevos envíos de soldados, y los asesinatos de diversos personajes públicos a lo largo de los meses de mayo a septiembre de 1911 provocarían que el gobierno Canalejas adoptara medidas de excepción en Bilbao y en Valencia,y finalmente decretara la suspensión de las garantías constitucionales en toda España (RO. del 19 de septiembre de 1911).

La campaña del Kert, así iniciada, pretendía llevar el dominio español hasta los límites marcados por el río Kert, situado a unos 20 kilómetros de Melilla. La estabilización del frente de contacto y los continuos y sucesivos avances y retrocesos entre una ribera y otra del río diferenciaron esta campaña de la de 1909, en la que los avances resultaron más francos y la combatitividad del enemigo menor. En la campaña del Kert se pudo apreciar con claridad que a medida que las tropas españolas se adentraban en las inmediaciones del corazón del Rif, la hostilidad del enemigo era más crecida, y su resistencia más decidida. La posesión de dos enclaves cercanos al río –la posición de de Ishafen al norte y la de Imarufen al sur- centraron buena parte de la campaña, siendo objetivo prioritario del enemigo conquistarlos y de las tropas españolas mantenerlos. La cooperación de la Armada, que desde el litoral bombardeó los poblados indígenas a retaguardia de la zona de contacto, se dejó sentir eficazmente para las fuerzas avanzadas, que pudieron atravesar en varias ocasiones el río aunque la acometividad del enemigo les obligara siempre a repasarlo.

Sin embargo, no era tan sólo el dominio de la línea del Kert el objetivo de la campaña. Consciente el Gobierno y las autoridades militares del territorio de que el germen de la rebelión se encontraba en las montañas del Rif, especialmente en la cabila de Beni Urriagel. se preparó un plan de desembarco en la bahía de Alhucemas -en el litoral de dicha cabila-, con el fin de iniciar desde allí un avance de castigo hacia el interior y atrapar al enemigo entre dos frentes.

Tal proyecto no pudo llevarse a cabo finalmente. El estado del mar en época tan avanzada del año y la preparación del enemigo para la defensa, aplazaron su realización indefinidamente, reduciendo la  campaña a los límites establecidos en torno al río Kert.

El fin de los combates llega con la muerte el día 15 de mayo en una escaramuza con los Regulares, del líder rifeño Mohamed Amezian el Sherif  “ El Mizzian” que "era el hombre en que se encarnaba la necesidad de unidad y el espíritu ofensivo de las tribus". Con su desaparición los rifeños perdieron no sólo a su jefe, sino también el nexo imprescindible que garantizaba el equilibrio de componentes tan heterogéneos. La unidad de las cabilas estaba fundamentada en el consenso y el prestigio que emanaba del jerife, sin él, el movimiento, ahora acéfalo, se descompuso, y la lucha que hubiera podido durar mucho tiempo aún, finalizó.


Pero tampoco esta vez el gobierno y el ejército españoles supieron aprovechar la teórica ventaja que suponía la desintegración de las harkas rifeñas, desorientadas por la pérdida de su jefe, y frenaron bruscamente todas las operaciones y los españoles se afanaron en firmar un acuerdo de paz con los jefes de las diversas cabilas, que pusiera fin momentáneo a los combates. El territorio efectivamente ocupado alrededor de Melilla era el doble respecto al de 1909, un rosario de posiciones paralelas al río, , pero más allá del río Kert, el Rif (la mayor parte) continuaba libre.





Por primera vez se habían empleado en campaña unidades de Regulares, compuestas por tropas indígenas al mando de oficiales españoles, y también por vez primera la Armada había tenido un papel destacado en la misma.





TENIENTE DE CABALLERÍA
 D. JAIME SAMANIEGO Y MARTINEZ FORTÚN
(PRIMER CABALLERO LAUREADO DE SAN FERNANDO
PERTENECIENTE A LAS FUERZAS REGULARES INDÍGENAS 
CONDECORADO EN LAS CAMPAÑAS DE MARRUECOS)

R.O. de 6 de Abril  de 1916 (D.O. 81, de 7 de Abril de 1916)
Poblado Haddu Al-lal U Kaddur (Melilla) 15 de Mayo de 1912

    ENTERRADO EN PANTEÓN DE HÉROES F4-Nº 1


El día 15 de Mayo de 1912, en el poblado de Haddu Al-lal u Kaddur, al suroeste de Melilla, el Teniente de Caballería Don Jaime Samaniego y Martínez Fortún, nacido en Valladolid el 29 de agosto de 1883, muere heroicamente en combate al mando de su sección del 3º escuadrón de las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla. 

Tras ser herido gravemente en la boca, continuó dando pruebas de sereno valor cargando al frente de su unidad contra harqueños rebeldes, hasta que una segunda herida, en el corazón, acabó con su vida. Como consecuencia de esta acción fue abatido El Mizzian, destacado cabecilla rifeño de la revuelta. Con esta operación se dio por finalizada la denominada campaña del Kert. 

El Teniente Samaniego perteneció a la Promoción de 1906 del Arma de Caballería, tan sólo hacía dos meses que se había incorporado a las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla, tras su anterior destino en el Regimiento de Caballería Alcántara nº 14. 

Por una Real Orden de 6 de abril de 1916, S.M. el Rey Alfonso XIII le concedió la Cruz Laureada de San Fernando, así como el ascenso a Capitán a título póstumo, pasando a ser el primer Regular distinguido con esta condecoración.
         

sepultura del Teniente Samaniego en el Panteón de Héroes del Cementerio de Melilla